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4 mayo, 2015 0 Por ani

Cada segundo que pase después de este instante traerá consigo algo que ni tú ni yo podemos darle definición. Aparto de mi razonamiento la belleza que comporta contemplarte, y medito acerca del fin común, de mi cosmos interno. Absteniendole el control a los nodos instintivos me permito moverme intuitivamente. Soy parte del cosmos, respiro este aire y dejo que la Vida me respire. No hay más. Un cuerpo superfluo, se queda corto en dimensiones más altas. La Tierra como escuela de la Vida, donde las cosas toman forma y el hombre creó los modales.
Me gustas más de lo que pienso, pero aun no recordamos las leyes de dónde venimos y es dejar en duda, o pender de un hilo, el llevar a cabo demasiada acción. Puede tenerse fe en uno mismo por convicción o responsabilidad. Decisión propia. Todos somos uno, lejos de recordarlo.
Podría prenderlo todo en llamas por la ganas que tengo de clavarnos la mirada y sentirte desde dentro sabiendo que este plano se nos queda corto. No concibo un calculo de atracción, considerarlo apreciación al arte, y este arte como uso de intelecto. Sin tapujos, conscientes, despertando, no hay más limites que el que uno quiera darse.